El documento más importante que los socios nunca leen bien
El pacto de accionistas es el contrato que regula la relación entre los socios de una sociedad anónima o de una SpA. Define cómo se toman las decisiones, qué pasa cuando un socio quiere salir, cómo se reparten las utilidades y qué ocurre si los socios no se ponen de acuerdo.
En la práctica, la mayoría de los conflictos societarios graves que terminan en litigio tienen un denominador común: un pacto de accionistas inexistente, incompleto o redactado sin considerar los escenarios de conflicto. Los socios lo firman en el momento de entusiasmo inicial y nunca lo vuelven a leer, hasta que lo necesitan.
Lo que sigue no es una introducción general al tema. Es una revisión técnica de las cláusulas que marcan la diferencia entre un pacto útil y uno decorativo.
1. Cláusula de tag along (derecho de acompañamiento)
El tag along protege a los socios minoritarios: si un socio mayoritario vende su participación a un tercero, los minoritarios tienen derecho a vender en las mismas condiciones. Sin esta cláusula, el mayoritario puede vender el control de la empresa a quien quiera, y los minoritarios quedan atrapados con un nuevo socio que no eligieron.
La cláusula debe especificar cosas como el porcentaje de participación que activa el derecho, el plazo para ejercerlo, la fórmula de valorización y qué pasa si el comprador no quiere adquirir también la participación minoritaria.
2. Cláusula de drag along (derecho de arrastre)
Es el espejo del tag along: permite al socio mayoritario obligar a los minoritarios a vender si consigue un comprador para el 100% de la empresa. Sin esta cláusula, un minoritario puede bloquear la venta total de la compañía, lo que reduce significativamente su valor para potenciales compradores.
El drag along bien redactado debe incluir un precio mínimo o una fórmula de valorización que proteja al minoritario de ser arrastrado a una venta a precio vil.
3. Derecho de primera opción (right of first refusal)
Antes de vender su participación a un tercero, el accionista que quiere salir debe ofrecérsela primero a los demás en las mismas condiciones. Esta cláusula preserva el control del círculo societario original y evita la entrada de personas no deseadas.
El error más común en su redacción es no definir con precisión el plazo para ejercer la opción ni qué pasa si los socios no tienen liquidez para comprar. Una cláusula mal redactada puede dejar al socio vendedor atrapado indefinidamente.
4. Mecanismo de salida en caso de deadlock
El deadlock ocurre cuando los socios tienen participaciones iguales (50/50) y no logran ponerse de acuerdo en una decisión relevante. Sin un mecanismo de desempate, la sociedad puede quedar paralizada indefinidamente.
Los mecanismos más usados son:
- Texas shootout: cualquier socio puede ofrecer comprar la participación del otro a un precio determinado. El otro socio debe vender a ese precio o comprarlo a él al mismo precio. Obliga a fijar precios justos.
- Russian roulette: similar, pero el socio que recibe la oferta elige si compra o vende.
- Árbitro: designación de un tercero que resuelve el conflicto específico.
La elección del mecanismo depende de la estructura de capital y del nivel de confianza entre los socios. No todos los mecanismos funcionan igual para todos los contextos.
5. Cláusula de no competencia y confidencialidad
Si un socio sale de la empresa, ¿puede irse a la competencia o fundar un negocio similar? Sin una cláusula expresa, la respuesta en Chile es generalmente sí, salvo que exista una relación laboral con contrato de trabajo.
La cláusula de no competencia debe ser razonable en plazo (típicamente 1 a 2 años), en territorio (donde opera efectivamente la empresa) y en alcance (actividades específicas, no una prohibición genérica). Las cláusulas desproporcionadas pueden ser declaradas nulas.
6. Mecanismo de valorización de participaciones
¿Cuánto vale la participación de un socio que quiere salir? Esta pregunta, aparentemente simple, genera los conflictos más encarnizados cuando no hay un método acordado previamente.
El pacto debe definir: si se usa valor libro, valor de mercado, múltiplo de EBITDA u otro método. También debe establecer quién hace la valorización — un perito independiente designado de común acuerdo, uno designado por cada parte o uno designado por el tribunal — y qué pasa si las partes no se ponen de acuerdo en el perito.
7. Cláusula de inversión adicional y dilución
Si la empresa necesita capital adicional y un socio no puede o no quiere aportar, ¿qué pasa con su participación? Sin regulación expresa, el socio que aporta más puede diluir al que no aporta, reduciendo su participación. Esto puede ser justo o injusto dependiendo de las circunstancias.
La cláusula debe definir: el proceso para aprobar nuevas inversiones, el derecho preferente de cada socio para participar en la misma proporción, las consecuencias de no ejercer ese derecho y si existe algún piso por debajo del cual un socio no puede ser diluido.
Lo que no puede faltar y casi siempre falta
Además de las siete cláusulas anteriores, los pactos bien redactados incluyen: regulación de la administración y representación (quién firma, quién puede comprometer a la empresa), política de dividendos (cuándo y cuánto se reparte), resolución de conflictos (árbitro, mediación, jurisdicción) y causales de término anticipado del pacto.
Lo que casi siempre falta es la regulación de escenarios específicos del negocio: qué pasa si uno de los socios fallece, queda incapacitado o es declarado en liquidación concursal (quiebra). Estos eventos, que parecen remotos al momento de firmar, son más frecuentes de lo que se cree y pueden desestabilizar completamente la sociedad si no están regulados.
¿Cuándo es demasiado tarde para hacer un pacto?
No existe un momento en que sea formalmente imposible hacer un pacto de accionistas, pero sí existen momentos en que es prácticamente imposible negociarlo. Una vez que la relación entre los socios se ha deteriorado, cada cláusula se convierte en una trinchera.
El mejor momento para hacer un pacto de accionistas es antes de que haya problemas. El segundo mejor momento es ahora.
Conclusión
Un pacto de accionistas no es un trámite. Es el contrato que define qué pasa en los momentos difíciles de la sociedad, y esos momentos siempre llegan. Las cláusulas descritas en este artículo no son garantía de que no habrá conflictos, pero sí son garantía de que, cuando los haya, existirá un marco para resolverlos sin destruir la empresa en el proceso.
Si tu empresa no tiene pacto de accionistas, o si el que tiene fue redactado sin considerar los escenarios de conflicto, es el momento de revisarlo.